lunes, 5 de marzo de 2012

Como Empecé a Jugar al Rol - Tianlong

Creo que contestado a esta pregunta algo así como un millón de veces, aunque claro, cada vez ese día esta más lejano en el pasado...

Yo como muchos otros veía en la tele aquellos anuncios del HeroQuest que me dejaban la boca abierta, pues era de los que tenían la cinta de Conan el bárbaro rayada en casa de tanto verla, de los que se lo pasaban genial viendo aquellas películas ochenteras del tipo los Goonies, Exploradores del espacio, El vuelo del Navegante, El señor de las bestias, Excalibur, Willow y un sin fin de ellas que ponían en la tele los sábados por la tarde, por que sí, en aquella época la televisión estaba diseñada por franjas horarias y he de admitir que aquellas películas a las tres y media de la tarde los fines de semana crearon muchísimos frikis...

La cuestion fue que cuando yo contaba con la tierna edad de ocho años, vivíamos a las afueras de un pueblecito de Cordoba, y allí no había teléfono, ni nada así, pero recuerdo que uno de mis primos (yo era el menor de toda la familia por aquel entonces) pasó allí un fin de semana con los amigos que tendrían pues como trece años, y jugaban a una cosa con figuritas, tirando dados raros...y yo con mi inocencia de juventud los escuchaba contar cosas, una aventura como la de las películas y decidí armarme de valor y dejar mis soldaditos de plástico para pedirles jugar con ellos. Al principio fueron un poco reticentes, pero yo ya era un jugador consumado de Risk, juego el cual me regalaron a los seis años, pues mis primos me enseñaron, al Palé (estos dos juegos aun los conservo en casa en ediciones especiales, que felices reyes...) y también había jugado lo suyo con mi primo Chema, el anfitrión de aquel grupo, al Imperio Cobra. De modo que pese a la negación de algunos de la mesa mi primo salio en mi defensa ilustrandoles mi curriculum y aceptaron...

Aun recuerdo aquella partida, maravillosa, con mi enano guerrero, llamado Glorin Parteck, la ficha la perdí hace tan solo unos años durante unas obras en casa, y el juego fue el que marcó mi vida como rolero "El señor de los anillos"... después de aquello el verano terminó, pero mi primo me recogía en ocasiones para ir a jugar con el. Pero claro aquello se fue enfriando pues yo vivía lejos de su casa y la diferencia de edad se acentuaba demasiado...

Así pasé cosa de un año en el cual esperaba que mi primo me llamase para jugar pero tan solo ocurría una vez cada tres meses o así, de modo que me "olvide" de aquello, hasta que un compañero de clase nos invitó a jugar a HeroQuest a su casa, de ese modo volví a reencontrarme con algo parecido a lo que hacia mi primo, era visualmente más espectacular, los mapas de papel dibujados a mano por el amigo de mi primo no eran rival para muebles de cartón, puertas, cartas... Pero aun así no era lo mismo, no se interpretaba el papel, allí era un bárbaro que solo tiraba dados para hacerse mas fuerte, no hablaba con otros personajes, no había planes... en definitiva, yo aun sin ser consciente que lo otro a lo que había jugado era Rol, me quedé desengañado.

Fue solo un año después que mi profesor de ingles me aconsejó que leyese El señor de los anillos, y me lo ley, vaya si me lo ley, junto con El Hobbit, El Silmarillion y todo lo que pude atrapar de Tolkien, entonces llamé yo a mi primo, me apetecía volver a jugar pero él ya lo había dejado, aun así me regaló su manual del MERP, el rojo, pero fotocopiado, (eran otros tiempos...) me explicó que el ya no jugaba y que me lo daba a mí, aquella tontería me llenó de satisfacción, y aun guardo ese manual con las hojas amarillentas, tan gastadas como el papel de fumar...

Yo entré en el instituto y conocí a gente que tenía mis mismas aficiones, nada de ir a ver el futbol ni cosas así, nosotros abrimos aquellos libros, y empezamos a dirigirnos, a jugar y a descubrir un mundo maravilloso, el cual me ha dado muchas satisfacciones, me ha hecho hacer amigos, y enemigos, por que en este mundo hay muchas envidias, he encontré un lugar donde dar rienda suelta a mi imaginación, donde escribir y donde poder llegar a ver y sentir (en sentido figurado claro está) aquellas cosas de épocas pasadas o futuras que de otra forma no podríamos haber conseguido... Se que dicen que todo el mundo acaba colgando los dados en algún momento, pero tengo ahora 32 años, lo cual me hace tener 24 como rolero, he creado mi propio juego, participo en el Circulo y espero que el día en el que regale o venda mis manuales esté aun muy lejano....

6 comentarios:

  1. Me encantan estas entradas nostálgicas. Ayer leí la de Jon Nieve en "El otro viento" y estaba pensando hacer lo propio. ¿Que tiene este gris mes de marzo que nos pone tan roleramente nostálgicos? No lo sé, pero me gusta. Y amigo Tianlong, que dure mucho la afición, yo cumplo 38 este año y pienso seguir jugando a rol en la residencia de día de la tercera edad, cuando me toque!!!!

    Saludos!!!!!!

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  2. Será la primavera, Fatelux. Dicen que trae mucha depresión siempre por eso de los cambios de tiempo.

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  3. Será lo que sea, pero lo bueno es compartir con los demás. Me encanta leer estas cosas porque hace que uno no se sienta tan solo.

    Gracias por comentar gente y gran entrada Tianlong.

    Fatelux, te animo a seguir con este tipo de entradas, como ya han hecho unos pocos ;-)

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  4. gracias por leerme y comentar, la verdad que conozco a gente con mas de cuarenta que sigue jugando y me gustaria ser uno de ellos, aunque es cierto que la edad, los problemas y las obligaciones nos hacen ir alejandonos de todo esto, aun así algunos seguimos adelante y es toda una alegria ver a esas personas que consideras amigos por jornadas donde poder jugar alguna partida...

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  5. A mi me da la nostalgia con las cosas de ad&d, que fue cuando empecé a jugar, cuando algo es bueno, deja marca. :P

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  6. Genial entrada. Tienes mi misma edad y comenzaste exactamente como yo, aunque yo le di también caña a RQ, primero libro de rol original, no fotocopiado, que nos compramos entre 4 amigos.

    Y efectivamente, creo que a base de reinventarnos y reinventar la afición, el día en el que colguemos los dados aún está lejano.

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